
La enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa y la colitis indeterminada, llamadas en su conjunto Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII), son enfermedades inflamatorias de los tejidos del tracto digestivo, en las cuales la inflamación ocurre por tiempo prolongado (crónico). Presentan lesiones que tienden a reactivarse de manera intermitente e impredecible, variables en localización, extensión, severidad y complicaciones asociadas, algunas de gravedad. Su evolución puede ser constante o manifestarse en períodos de brotes (períodos de actividad) y remisión (inactividad).

El aumento de frecuencia o urgencia evacuatoria intestinal, la diarrea persistente por más de cuatro semanas, dolor abdominal recurrente, moco y/o sangrado en las heces, lesiones perianales, pérdida de peso, fiebre y/o vómitos debe ser motivo de alerta para el diagnóstico de estas enfermedades. En niños y adolescentes puede existir retraso del crecimiento y de la maduración (esta última más frecuentemente en enfermedad de Crohn). En otros casos, se agregan manifestaciones extraintestinales como inflamación de las articulaciones, problemas en los ojos, piel, hígado y/o trastornos renales.
Estas enfermedades representan un importante problema de salud pública ya que afectan a personas jóvenes e impactan en su capacidad laboral, vida social y calidad de vida. Afectan por igual a hombres y mujeres, y si bien su pico de aparición se observa en adultos jóvenes (segunda y tercera década de la vida), entre un 20 y 30% de los pacientes son diagnosticados en la edad pediátrica, observándose cada vez más pacientes en esta población.
Se desconoce la causa de la EII, pero se cree que una predisposición genética sumado a algún factor ambiental podrían desencadenarla.

Los síntomas y el impacto de la EII van mucho más allá del intestino: afectan la vida física, emocional, social y laboral de quienes la padecen. "Estas enfermedades que no se ven, son difíciles de explicar. Para muchos pacientes resulta difícil encontrar las palabras para explicar porqué deben ausentarse de la escuela o el trabajo, porqué deciden no participar en encuentros sociales, o interrumpen una conversación de repente. Hablar de una enfermedad que no se ve, que pocos conocen, repetir que no es causada por la comida ni es psicosomática, puede ser frustrante y desgastante", explicó Luciana Escati Peñaloza, presidente de Fundación Mas Vida de Crohn & Colitis Ulcerosa. "La EII afecta también actividades diarias como estudiar, trabajar, hacer las compras o salir de vacaciones. Hay un impacto psicológico en estos pacientes que requiere atención y tratamiento" agregó.
Este año, la Federación Internacional de Asociaciones de Crohn y Colitis Ulcerosa (IFCCA), impulsa una campaña global que pone el foco en una barrera crítica: el acceso. La atención de calidad para la enfermedad inflamatoria intestinal no debería depender del lugar donde vive una persona, debe ser accesible, oportuna y equitativa para todos. Muchos pacientes enfrentan largas demoras, opciones terapéuticas limitadas o, directamente, la falta de acceso a la atención.
En esta línea, la Fundación Más Vida de Crohn y Colitis Ulcerosa impulsó la realización de la encuesta nacional sobre Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII): barreras, facilitadores y acceso en Argentina. "Realizar esta encuesta fue clave para evaluar el impacto económico y emocional que enfrentan los pacientes en el manejo cotidiano de la enfermedad vinculado al sistema de salud, y para identificar oportunidades que fortalezcan la atención integral y las políticas de apoyo a la comunidad con EII", expresó Escati Peñaloza.

La encuesta se llevó a cabo entre octubre y noviembre de 2025, y participaron 225 personas de distintas regiones del país. La misma reveló que una de cada dos personas con enfermedad inflamatoria intestinal tuvo dificultades para acceder a su medicación durante el último año.
Las barreras económicas aparecen como uno de los principales obstáculos: el 44% de los encuestados debió afrontar gastos de bolsillo por servicios que antes estaban cubiertos, mientras que el 35% postergó o suspendió consultas médicas por motivos económicos.
El resultado final de esta cadena de obstáculos es la no adherencia. Un 7% de los pacientes admitió no seguir el tratamiento indicado por su médico. Las razones confirman las dificultades en el acceso: en el 47% de ellos, su plan de salud no lo cubre y no puede pagar de bolsillo el medicamento, y otro 20% no logra que su cobertura de salud lo autorice.
Las dificultades de acceso también impactan en la salud mental y la calidad de vida: 7 de cada 10 pacientes manifestaron mayor estrés por problemas económicos relacionados con su EII, y el 69% experimentó síntomas de ansiedad o depresión vinculados con estas dificultades.
Con respecto a la situación actual referida a su EII y la atención médica, los sentimientos que dominan la experiencia del paciente son incertidumbre (51%) y preocupación (48%). Además, casi el 60% de los encuestados tuvo que modificar su rutina diaria en el último año debido a la progresión de su enfermedad.
"Los resultados de la encuesta evidencian la urgencia de fortalecer las redes de apoyo y protección de esta población vulnerable que requiere cuidados continuos y sostenibles", destaca la presidente de la fundación.
La EII puede presentarse con síntomas muy notorios y severos, en cuyo caso el diagnóstico en general es más sencillo y rápido de hacer.
En otros casos, la detección puede verse demorada por presentar síntomas inespecíficos, leves o similares a otras enfermedades digestivas de menor gravedad. Habitualmente, estos pacientes tienen que transcurrir un largo proceso que los lleva por diferentes diagnósticos hasta que finalmente se llega al correcto.
"Detectarla en forma temprana y tratarla de manera adecuada permite reducir el daño intestinal y cambia la progresión natural de la enfermedad. Es importante estratificar la enfermedad de acuerdo a parámetros clínicos, de laboratorio y por endoscopia. De acuerdo a lo observado se decide la mejor terapia para los pacientes. La intervención tardía empeora el pronóstico de la enfermedad", indicó Silvina Goncalves, médica especialista en enfermedades Inflamatorias Digestivas.
Los principales signos y síntomas son, muchas veces, motivo de pudor o vergüenza. Esto retrasa aún más la consulta y el acceso al tratamiento adecuado. "Conversar abiertamente sobre los signos y síntomas de la EII no siempre es tarea fácil, dado que implica hablar de materia fecal y cuestiones íntimas. Pocas son las personas que le explican a su entorno el motivo del porqué van más de 20 veces al baño en períodos de brote, o cuál es la causa de las urgencias al baño por las diarreas persistentes", concluyó Escati Peñaloza.




