
El vicepresidente de la Asociación Argentina de Psiquiatras, Marcelo Cetkovich, dialogó con Radio Sudamericana y trazó un preocupante panorama sobre las elevadas tasas de suicidio en el país, haciendo especial hincapié en que este fenómeno afecta de manera alarmante a las franjas más jóvenes de la población. Durante la entrevista, el especialista remarcó la importancia de romper el tabú en torno a la problemática para poder implementar abordajes eficaces.
“Las muertes por suicidios son prevenibles y hay que hablar y darle un contexto. Hay que instrumentar las medidas que nos permiten prevenirlas, lo primero es buscar ayuda o si detectamos que hay alguien en riesgo tender una mano y ayudar". En este sentido, derribó un mito central al explicar que "la mayor parte de personas que fallecen es porque no llegaron a tener los cuidados adecuados y quienes sí se tratan, pasan esa instancia y se recuperan".
Al analizar las variables que intervienen en esta problemática, Cetkovich aclaró que se trata de un fenómeno mundial que no solo afecta a la Argentina y que responde a diversos factores, entre ellos las dificultades en el acceso al sistema de salud mental, ya que "pese a que somos un país con muchos psicólogos, no siempre acceder a cuidados de salud mental es fácil". Asimismo, puntualizó que estudios recientes vinculan la decisión con "enfermedades sistémicas más complicadas", que actúan como factores asociados al riesgo.
El psiquiatra señaló que hoy "la muerte por suicidios en jóvenes aumentó más que los accidentes viales", convirtiéndose en la principal causa de muerte entre personas de 14 a 25 años. Debido a esto, destacó la urgencia de cuidar la comunicación institucional y mediática: "Un factor importante es cómo comunicar las muertes por suicidios, hay un fenómeno de emulación que pueden conducir las muertes por suicidios; no romantizar, ni historizar, nunca comentar el método o cuestiones relevantes", explicó.
El especialista dedicó un apartado central al impacto de la tecnología en la población infanto-juvenil, detallando que se están realizando investigaciones para determinar el rol de los entornos virtuales. "Las redes sociales tienen un rol amplificador que canalizan los riesgos de la depresión, el fenómeno de la imitación es el desencadenante. Siempre que hay la muerte de suicidio de alguien famoso ocurren otros hechos similares; en las redes sociales se da el fenómeno de identidad en línea y la victimización digital, sobre todo en ciberacoso", describió.
A este escenario se suma "la brecha digital entre los padres y los chicos, los padres no están actualizados y no saben qué hacen los chicos en las redes, además es un espacio donde predomina el anonimato". Ante este avance, valoró herramientas internacionales como el programa "Chat Safe" ("charlemos en forma segura"), que busca capacitar a los jóvenes mediante guías para generar alertas digitales y saber cómo identificar a quien intenta ayudar, influir o abusar.
Finalmente, el referente de la Asociación de Psiquiatras apuntó al rol de la contención primaria y al entorno diario. "El contexto familiar es determinante, es la caja de resonancia donde todos los conflictos se magnifican: padres ocupados en el trabajo, chicos solos mucho tiempo. Los factores socioeconómicos son determinantes en todos los trastornos mentales y en el riesgo de suicidios también; no siempre hay ese tiempo para comer en familia y charlar sobre nuestros días", reflexionó.
Como mensaje de concientización para la comunidad, instó a romper la inacción frente al sufrimiento ajeno: "Si alguien sospecha de que otra persona está mal, tenemos que hablarlo, no hay que tener miedo de acercarnos y hablarlo", concluyendo con un fuerte recordatorio sobre la existencia y la efectividad de las líneas de asistencia al suicida para superar estas crisis.




