
Los "Ángeles del Puente" cumplen en agosto de este año tres años de trabajo ininterrumpido sobre el puente General Manuel Belgrano que une las provincias de Chaco y Corrientes, donde un grupo de voluntarios patrulla las 24 horas para prevenir suicidios y acompañar a personas que atraviesan situaciones de crisis.
En los estudios de Radio Sudamericana, el pastor Gustavo Almirón, uno de los impulsores del movimiento, destacó que este miércoles en la madrugada lograron rescatar a la persona número 301 desde el inicio de la iniciativa.
"Arrancamos el 6 de agosto de 2023. Hoy rescatamos a la persona 301. Lamentablemente hay 14 personas que no logramos salvar", expresó.
Al recordar los comienzos, explicó que el grupo surgió ante la falta de un protocolo unificado para intervenir en estas situaciones. "Cuando arrancamos la estadística era de un intento de suicidio por semana. Esa estadística la armamos nosotros porque no existía una oficial. Presentamos notas para conocer cómo era el protocolo y, como no tuvimos respuesta, empezamos a patrullar", relató.
Actualmente, el movimiento cuenta con alrededor de 200 voluntarios organizados en equipos que cubren guardias durante toda la semana. "Hacemos grupos de cuatro personas y cada voluntario cumple dos horas semanales. Buscamos que nadie descuide su trabajo ni su familia. Los nuevos siempre ingresan acompañados por personas con experiencia porque estas situaciones son muy difíciles de afrontar", explicó.
Con el paso del tiempo, el trabajo también incorporó un equipo de contención para quienes son rescatados. "Hoy tenemos un sistema más organizado. Contamos con un psicólogo, una casa de sostén y acompañamos también a las familias. Incluso hay voluntarios que alguna vez fueron rescatados y hoy ayudan con su experiencia y su testimonio", señaló.
Consultado sobre las causas que observa con mayor frecuencia, Almirón sostuvo que detrás de la mayoría de los casos aparece un mismo denominador común.
"La mayoría de las personas tiene un quiebre familiar. Pierden la fe y la esperanza porque sienten que no tienen contención. En los más jóvenes, muchas veces los conflictos con los padres son el detonante", afirmó.
También advirtió que cada vez reciben casos de personas de menor edad. "Tuvimos chicos muy pequeños. El más joven tenía 11 años y la franja donde vemos más casos es entre los 16 y los 35 años. Por eso queremos empezar a trabajar también en los colegios", indicó.
Respecto al consumo de sustancias, consideró que suele ser una consecuencia y no el origen del problema. "Las adicciones aparecen después de los problemas familiares. Son personas que muchas veces crecieron sin contención o atravesaron conflictos muy fuertes durante la adolescencia", sostuvo.
El pastor explicó que el objetivo del grupo es que más personas conozcan el trabajo que realizan para que sepan que existe un lugar donde pedir ayuda. "Nosotros difundimos lo que hacemos no para mostrarnos, sino para que la gente sepa que tiene un lugar donde ir. Estamos para escuchar, acompañar y apoyar. Queremos estar cada vez más cerca de la gente, en los barrios, porque creemos que ahí empieza la prevención", indicó.
Además remarcó el enfoque que quiere mantener la organizacion ante esta problemática. "El foco está en los hogares y en la mayor difusión, no en limitar el acceso al puente. Queremos que la gente sepa que existe un lugar donde puede pedir ayuda antes de llegar a una situación límite", afirmó.
La bandera Argentina como insignia
El pastor explicó que busca transmitir un mensaje de unidad. "Con la bandera queremos decir que esto no tiene nada de político. Chaco y Corrientes son parte de una misma Argentina. Ser argentinos nos une y portar esa bandera significa que nosotros también somos parte de la solución. No sabemos quién es el responsable de todo lo que está pasando, pero sí vimos un problema y decidimos unirnos para ayudar", expresó.
Caso Melanie Aldaz
El pastor también se refirió al reciente caso de la joven de 19 años buscada tras desaparecer en el puente General Manuel Belgrano y relató el difícil momento que atravesó una de las voluntarias del grupo.
"Una de las voluntarias se cruzó con ella, la saludó y le sonrió. A los pocos metros notó que comenzaba a quitarse la campera, la siguió y le pidió que desistiera, pero no alcanzó a convencerla. Son decisiones que se toman en segundos y muchas veces no hay tiempo para reaccionar", contó.




