
En los pueblos pequeños hay aniversarios que trascienden el calendario. Son fechas en las que la historia deja de ser un relato escrito para convertirse en un encuentro entre generaciones, en un abrazo colectivo y en la certeza de que el tiempo compartido también construye identidad. Así vivió el actual municipio de Colonia Pando su 78º aniversario de fundación, una jornada en la que la emoción apareció con discreción, sostenida por la memoria de quienes levantaron los primeros hogares y por el compromiso de quienes hoy continúan escribiendo la historia de esta comunidad del departamento San Roque.
Las actividades comenzaron en las primeras horas del pasado 28 de junio con el tradicional izamiento del pabellón nacional y continuaron durante toda la jornada con propuestas protocolares, culturales y comunitarias que convocaron a una importante participación de vecinos y visitantes. Al mediodía, el tradicional almuerzo comunitario volvió a convertirse en uno de esos espacios donde las conversaciones, los recuerdos y los afectos encuentran una mesa común.
Sin embargo, fue durante el acto central de la tarde cuando el sentido profundo de la celebración encontró su expresión más clara. Encabezado por el intendente Ricardo Darío Romero y acompañado por el ministro de Desarrollo Social de la Provincia de Corrientes, José Irigoyen, además de jefes comunales de localidades vecinas y autoridades provinciales y municipales, el encuentro estuvo atravesado por un mismo mensaje: reconocer el camino recorrido y agradecer a quienes hicieron posible el presente.
Las banderas de ceremonia de todas las instituciones de Colonia Pando ocuparon un lugar simbólico en una ceremonia que recordó que "las banderas representan la memoria viva de los pueblos". Tras la interpretación del Himno Nacional Argentino y la invocación religiosa enviada por el presbítero Rubén Barrios leída por Eddy Alegre llegó uno de los momentos de mayor recogimiento: el minuto de silencio en homenaje a los primeros pobladores y a todos aquellos vecinos que, con trabajo, esfuerzo y sacrificio, contribuyeron al crecimiento de la localidad.
La posterior ofrenda floral en el monolito fundacional reunió a autoridades y familiares de pioneros en un gesto sencillo pero cargado de significado. Fue una forma de agradecer a aquellos hombres y mujeres que, cuando todavía "todo estaba por hacerse", abrieron picadas, levantaron ranchos, sembraron las primeras semillas y apostaron por un futuro que hoy continúa floreciendo.
En ese mismo espíritu se inscribieron las palabras alusivas de la profesora Sabrina Noemí Ruiz Díaz, las poesías interpretadas por estudiantes y vecinos Federica Aquino, Salomé Ponce Esquivel, Fabián Alderete, Celeste Romero, Nahiara Cabrera y Gabriela Vargas y la interpretación de la canción "A Colonia Pando", en la voz de la profesora Laura Ortiz, una obra inspirada en los recuerdos de infancia y en el orgullo de pertenecer a la comunidad.
La celebración también reservó un espacio para reconocer a quienes dejaron una huella imborrable. El descubrimiento de la señalética que oficializa el nombre de la calle Vidal Alegre significó mucho más que una denominación urbana: representó un homenaje a una vida dedicada al trabajo solidario y al acompañamiento permanente de las instituciones educativas y comunitarias. Un reconocimiento que también alcanzó a su familia y que resumió una idea repetida durante la jornada: los pueblos crecen cuando valoran sus raíces.
El tradicional desfile cívico volvió a mostrar esa diversidad que caracteriza a Colonia Pando. Escuelas, fuerzas de seguridad, instituciones y organizaciones locales desfilaron ante una comunidad que respondió con aplausos y orgullo. Más tarde, el concurso fotográfico "Postales de mi Colonia Pando" aportó otra mirada sobre la identidad local: la de quienes encuentran belleza en los paisajes cotidianos y deciden preservarla a través de una imagen.
La fiesta continuó con un festival popular que reunió a artistas locales y regionales, entre ellos Vivian y Los Gauchetos, José Ramírez, El Gringo del Acordeón, El Rejunte de Pando, Ernesto Miño y Los Románticos, además de Los Príncipes de Misiones y el cierre bailable de Piel Canela, que extendió la celebración hasta pasada la medianoche.
En los días posteriores, las imágenes compartidas por el Municipio resumieron el espíritu de una jornada definida como "inolvidable": una comunidad reunida para celebrar más que un aniversario. Porque, como se reflejó en cada homenaje, en cada canción y en cada abrazo la historia de Pando no pertenece únicamente al pasado. Sigue viva en cada escuela rural, en cada chacra, en cada institución y en cada familia que, 78 años después, continúan haciendo de su lugar, un sitio donde la memoria y el futuro caminan de la mano.




