
La salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete obligó al Gobierno nacional a redefinir rápidamente su estrategia política. La designación de Diego Santilli no sólo implicó un cambio de nombres dentro del gabinete de Javier Milei, sino también el intento de recuperar iniciativa en un escenario donde el desgaste político comenzó a reflejarse tanto en la opinión pública como en el Congreso.
Con una agenda legislativa acotada pero de alto impacto institucional, la Casa Rosada volvió a colocar a los gobernadores en el centro de las negociaciones, convencida de que ninguna reforma relevante podrá prosperar sin acuerdos con las provincias.
En ese tablero, Corrientes aparece como uno de los distritos con cierta gravitación política. La posición expresada por el gobernador Juan Pablo Valdés respecto de la eliminación de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) coincide con uno de los principales objetivos que impulsa el oficialismo nacional y ubica a la provincia dentro del grupo de mandatarios con los que la Nación pretende construir una mayoría parlamentaria para avanzar en la reforma electoral.

El cambio en la Jefatura de Gabinete también persigue otro objetivo menos explícito: desplazar el eje de la discusión pública después de varias semanas atravesadas por la crisis política que derivó en la salida de Adorni.
La conducción libertaria considera que la mejor forma de recuperar la iniciativa consiste en reinstalar temas vinculados con reformas institucionales y económicas, procurando que el Congreso vuelva a convertirse en el principal escenario de la política nacional.
Entre esas prioridades aparece, en primer término, la reforma electoral. El Gobierno nacional sostiene que la eliminación de las PASO permitiría reducir costos, simplificar el calendario electoral y evitar elecciones que, según su mirada, actualmente resultan innecesarias para buena parte de las fuerzas políticas.
Sin embargo, detrás de ese argumento administrativo se desarrolla una negociación mucho más amplia, vinculada directamente con la arquitectura electoral de 2027.
La principal novedad radica en la posibilidad de habilitar un esquema similar al de las listas colectoras dentro del sistema de Boleta Única de Papel.

La salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete obligó al Gobierno nacional a redefinir rápidamente su estrategia política. La designación de Diego Santilli no solo implicó un cambio de nombres dentro del gabinete de Javier Milei, sino también el intento de recuperar iniciativa en un escenario donde el desgaste político comenzó a reflejarse tanto en la opinión pública como en el Congreso. Con una agenda legislativa acotada pero de alto impacto, la Casa Rosada volvió a colocar a los gobernadores en el centro de las negociaciones, convencida de que ninguna reforma relevante podrá prosperar sin acuerdos con las provincias.
En ese tablero, Corrientes aparece como uno de los distritos con cierta gravitación política. La posición expresada por el gobernador Juan Pablo Valdés respecto de la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) coincide con uno de los principales objetivos que impulsa el oficialismo nacional y ubica a la provincia dentro del grupo de mandatarios con los que la Nación pretende construir una mayoría parlamentaria para avanzar en la reforma electoral.
El cambio en la Jefatura de Gabinete también persigue otro objetivo menos explícito: desplazar el eje de la discusión pública después de varias semanas atravesadas por la crisis política que derivó en la salida de Adorni.
La conducción libertaria considera que la mejor forma de recuperar la iniciativa consiste en reinstalar temas vinculados con reformas institucionales y económicas, procurando que el Congreso vuelva a convertirse en el principal escenario de la política nacional.

Entre esas prioridades aparece, en primer término, la reforma electoral. El Gobierno sostiene que la eliminación de las PASO permitiría reducir costos, simplificar el calendario electoral y evitar elecciones que, según su mirada, hoy resultan innecesarias para buena parte de las fuerzas políticas. Sin embargo, detrás de ese argumento administrativo se desarrolla una negociación mucho más amplia, vinculada directamente con la arquitectura electoral de 2027.
La principal novedad radica en la posibilidad de habilitar un esquema similar al de las listas colectoras dentro del sistema de Boleta Única de Papel. Aunque todavía no existe un proyecto definitivo ni un diseño técnico conocido por los bloques parlamentarios, distintas versiones coinciden en que el oficialismo busca ofrecer a los gobernadores una herramienta que les permita conservar identidad política provincial mientras acompañan una eventual candidatura presidencial de Javier Milei.
La lógica es sencilla desde la perspectiva de la Casa Rosada. Si las PASO desaparecen, las alianzas deberán reorganizarse mediante acuerdos políticos directos. En ese contexto, las colectoras funcionarían como un mecanismo para que partidos provinciales o fuerzas aliadas puedan sostener candidatos propios en determinadas categorías sin resignar el respaldo a la candidatura presidencial libertaria. El esquema permitiría ampliar la base electoral del oficialismo nacional y, al mismo tiempo, ofrecer incentivos concretos a los gobernadores que buscan preservar sus construcciones territoriales.
No obstante, la propuesta todavía está rodeada de incertidumbre. Ni siquiera entre los bloques dialoguistas existe una descripción precisa sobre cómo funcionaría ese sistema dentro de la Boleta Única de Papel. Legisladores del PRO, la Unión Cívica Radical y fuerzas provinciales reconocen que sólo conocen versiones preliminares y que la discusión aún se encuentra en una etapa política más que técnica.




