
Cecilia es Secretaria de Extensión de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísica de la Universidad Nacional de La Plata. La experta que estudia cómo cambian y se transforman las galaxias, siguió como muchos fanáticos de la ciencia el avance de la misión Artemis II, que con cuatro astronautas dio una vuelta a la Luna días atrás.
Hizo un seguimiento minucioso con su telescopio de la cápsula Orión por el cielo nocturno desde su cuenta en Instagram @astrochica.lp, observando a la nave en la Ciudad de La Plata. Recordó que todo el viaje, pero especialmente el reingreso a la Tierra “fue una cosa impresionante, súper ensayada, pero en esta oportunidad los nervios eran porque iban personas adentro de la cápsula”.
La experta relató cómo fue que la nave pasó de viajar a 40.000 kilómetros por hora en su ingreso a la atmosfera de la Tierra a tocar suavemente la superficie oceánica. “Siempre están los nervios de que se abran los paracaídas y que la cápsula resista”, comentó, respecto del momento en el que la temperatura exterior de la misma alcanza los 2700 grados de temperatura.
Asimismo, resaltó que “los equipos de rescate llegaron relativamente rápido y fue bastante eficiente” la movilización para sacar a Christina Koch, Reid Wiseman, Victor Glover y Jeremy Hansen de la cápsula. En cuanto a los tripulantes, recalcó que “tienen especial preparación”, dado que no solamente deben resistir las impresionantes fuerzas G del ingreso, sino todo el viaje.
“En el espacio exterior, el cuerpo está sometido a varias condiciones perjudiciales”, expuso, aludiendo a la radiación cósmica principalmente que puede producir cambios a nivel molecular, sino también a la falta de gravedad que debilita los huesos y el corazón. “En la Tierra estamos protegidos por la atmosfera y por la falta de gravedad, los músculos trabajan diferente y cuando regresan deben acostumbrarse de nuevo” a las condiciones terrestres.
La experta adelantó que ya hay expectativas por Artemis III y sobretodo en la cuarta parte, dado que se espera que en 2028, un ser humano vuelva a pisar la Luna a casi 60 años de Apolo 11. “La idea final es instalar una base que sirva de experiencia para futuras misiones, por ejemplo, a Marte”, dijo.




