
El especialista señaló un cambio en la relación entre alumnos y autoridades. “Antes un profesor era una autoridad que se ejercía y hoy parece que eso no se está produciendo, al contrario, hay un desafío de los jóvenes a las instituciones”, explicó.
En ese contexto, consideró que muchas de estas conductas responden a formas equivocadas de expresión. “Los jóvenes, en este intento de encontrarle un sentido o de manifestarse emocionalmente, lo hacen con señales muy desacertadas”, sostuvo.
Sal vinculó esta situación con el rol de la familia. “Estamos teniendo un problema porque la primera caída institucional es la de la familia, tanto como concepto simbólico, como institución matriz”, indicó. Y agregó: “Si tenemos una caída de la función paterna, cómo van a funcionar las otras instituciones”.
Sobre el impacto de las redes sociales, señaló que “forman parte inherente prácticamente del ser humano”, pero advirtió que los vínculos se están trasladando hacia ese ámbito. “Tenemos un problema de construcción del vínculo dentro de la casa y el vínculo por ahí se va a las redes sociales”, expresó.
En cuanto al rol de las escuelas frente a este escenario fue claro sobre los límites del sistema educativo ante este escenario. “Cuando vos tenés rota la casa es muy difícil solucionarlo en el segundo hogar”, señaló. Y concluyó: “La escuela tiene sus limitaciones, no puede ser que un profesor esté haciendo de papá-mamá”.
Finalmente, se refirió a la construcción de los límites y planteó que existe una diferencia entre jóvenes que los reconocen y otros que los tienen “desdibujados”. “Hay que buscarle la vuelta a la construcción del límite”, afirmó, y destacó el diálogo como herramienta clave: “El hecho de sentarte a hablar con un hijo y disponer tiempo de calidad es un importante efecto simbólico”.




