
Corrientes no queda exenta de uno de los desafíos más importantes que atraviesa el planeta: la crisis climática. Inundaciones, sequías, incendios y múltiples adversidades ya ha afrontado la provincia como consecuencia de ello. Frente a esta problemática, la Fundación Yetapá a través de múltiples articulaciones interinstitucionales lleva adelante una serie de actividades en pos de proteger una de las reservas más importantes: El Parque Iberá.
Al respecto, a través del proyecto "Ojos del cielo", lanzó en el mes de abril un ciclo de capacitaciones a través del cual brinda herramientas a la población local y, sobre todo, a actores claves, para el cuidado del Iberá. Sobre ello, Cecilia Accattoli conversó con diarioepoca.com sobre la importancia de esta iniciativa.
"Entendemos que no es viable la conservación a largo plazo si no va de la mano del desarrollo local", expuso. Es por ello que esta instancia de formación es crucial. El primer módulo denominado"Sensibilización sobre el patrimonio del Iberá y tecnología para su protección"tuvo tal recepción que hubo más de 300 inscriptos de toda la provincia.
"El cupo cerró en más de 100 personas de 27 localidades correntinas. A través de una instancia presencial en el auditorio del Museo de Arte Contemporáneo de Corrientes (MACC), adquirieron habilidades blandas de comunicación y resolución de conflictos. Realmente se mostraron muy agradecidas porque era una de las instancias más solicitadas", contó Cecilia.
En los próximos meses, los módulos implicarán instancias de especialización en el acceso y uso de tecnologías para la elaboración de proyectos sustentables. En ese sentido, adelantó que el manejo de drones es una las iniciativas qué más expectativas ha generado.
"Llevamos trabajando hace más de 14 años en el territorio, muchos de los proyectos de conservación y desarrollo en el Iberá los hemos visto nacer y hemos acompañado, a sabiendas que representó una oportunidad de crecimiento para los pobladores. Aún hoy, se siguen capacitando con nosotros y eso nos alegra un montón", precisó.
Para la fundación, la base radica en la concientización de quienes viven cerca de la reserva, pero también, de quienes toman las decisiones políticas en la provincia. "Trabajamos con distintas organizaciones y eslabones gubernamentales para que sea posible el desarrollo del proyecto, y sobre todo, para que sea sostenible en el tiempo", resaltó.
"Nosotros vemos a la gente muy feliz de poder desarrollarse en el lugar donde viven, aportando ideas y siendo participes del cuidado de la reserva. Quien más que el correntino para cuidar su patrimonio como lo es el Iberá", especificó.
En ese sentido, también resaltó que "Ojos del cielo además de aportar tecnología para la conservación y el progreso local, apunta hacia una gobernanza ambiental". El trabajo aún es largo pero es a través de la formación y sensibilización que esperan lograr un cambio real en la provincia que implique la conservación de la reserva y el desarrollo económico de sus habitantes.
La gestora e impulsora de esta fundación demostró una vez más que se trata de un modelo de gestión que prioriza la humanidad por sobre el resultado, unió el tejido social a través del contacto cotidiano con un entorno que anhela crecer y desarrollarse en la tierra que los vio nacer. "Uno tiene la responsabilidad de responder a esa confianza que te dan, descubrí que fue mucho más importante ese tiempo compartido que la prisa por resolver problemas coyunturales".

Ojos del Cielo es una iniciativa orientada a fortalecer la conservación del Parque Iberá frente a los desafíos de la crisis climática, integrando tecnología, formación y articulación interinstitucional. En sus primeros 18 meses de implementación, el proyecto logró articular a más de 15 instituciones del sector público, académico y de la sociedad civil, consolidando espacios de trabajo conjunto como Mesas Interinstitucionales de Gestión del Fuego y Biodiversidad.
Entre sus principales hitos se destacan la realización de un diagnóstico participativo en más de seis localidades, con más de 50 entrevistas a actores clave del territorio, y la identificación de necesidades, oportunidades y capacidades locales para la conservación.
En cuanto a mejoras en coordinación e implementación de tecnología en el territorio, se incorporaron herramientas para el monitoreo ambiental, incluyendo drones con cámaras térmicas y multiespectrales -a disposición del COE para su uso en emergencias-, bases móviles y handies -entregas al COE, a la Dirección de Parques y Reservas, y Fundación Rewilding- y equipamiento informático para el análisis de datos, fortaleciendo la respuesta ante emergencias y la gestión del territorio.
El proyecto también impulsa el desarrollo del Observatorio del Humedal, una plataforma de datos abiertos que permitirá monitorear amenazas, anticipar riesgos y optimizar intervenciones, aportando información clave para políticas públicas.




