
La fisonomía de la infancia y la adolescencia en nuestra provincia cambió drásticamente en la última década. Detrás de las fachadas de las escuelas centenarias de Capital y de los colegios del interior, se libra una batalla silenciosa pero feroz. El acoso escolar (bullying) y la peligrosidad de los retos virales conforman hoy una agenda de emergencia para el sistema educativo, judicial y familiar correntino.
En Corrientes, el bullying dejó de ser un "problema de chicos" para convertirse en una de las principales causas de trastornos de ansiedad en menores. Según datos de la Dirección de Servicios Educativos de Prevención y Apoyo (DISEPA), las consultas por conflictos de convivencia han escalado pospandemia.
El hostigamiento ya no termina al cruzar la puerta de la escuela. La digitalización ha permitido que la agresión persiga a la víctima hasta su habitación con el ciberbullying. En localidades del interior y Capital, se reportaron casos de "grupos de odio" en WhatsApp, donde se difunden fotos trucadas, rumores maliciosos y exclusión sistemática. El anonimato que brindan las redes sociales empodera al agresor y deja a la víctima en un estado de indefensión total.
La necesidad de pertenencia es un motor potente en la adolescencia. En Corrientes, la moda de los "challenges" de TikTok encendió las alarmas especialmente en varias escuelas semanas atrás, lo que hizo que la Policía y la Justicia intervinieran en diferentes establecimientos escolares de Capital y el interior.
La frase "Tiroteo, no vengan" (o variantes similares) formó parte de un reto viral peligroso que se extendió por escuelas de toda Argentina, lo que movilizó y activó los protocolos en los colegios. Los especialistas advierten que la presión de grupos en las escuelas secundarias de la provincia es un factor determinante, ya que no participar del reto significa quedar fuera del círculo social digital.
La provincia de Corrientes cuenta con protocolos específicos, pero la eficacia, como en todo este tipo de retos depende de la detección temprana.
También hay diferentes maneras de solicitar ayuda, entre las que se encuentra la línea 102 que es un servicio gratuito de promoción, protección y difusión de derechos de los niños y adolescentes en Corrientes.
Por otra parte, está también la DISEPA que se encarga de conflictos dentro del ámbito escolar, como así la Dirección de Delitos Complejos de la Policía de Corrientes que se encarga de recepcionar las denuncias de grooming y ciberdelitos.
La situación actual en Corrientes no admite indiferencia. El rol de los adultos no es prohibir la tecnología, sino habitarla junto a los jóvenes. La educación emocional debe ser tan importante como la matemática en el aula, y el diálogo en la mesa familiar debe ganarle espacio al silencio de las pantallas. Solo una comunidad alerta y comprometida podrá garantizar que la infancia correntina sea un territorio seguro.




