
El fantasma de las grandes inundaciones vuelve a encender las alarmas en el litoral argentino. En un contexto climático marcado por la inestabilidad global, la provincia de Corrientes se convertirá a partir de mañana en el epicentro estratégico de la prevención civil de la región. El Salón Azul de la Casa de Gobierno será el escenario de la segunda reunión de la mesa del ENOS (El Niño Oscilación Sur) para el período 2026, un encuentro clave que congregará a las máximas autoridades de la Agencia Federal de Emergencias (AFE), ministros provinciales, científicos y delegaciones de otras seis provincias bajo un objetivo imperativo: anticiparse al impacto de un fenómeno que, históricamente, ha dejado profundas huellas materiales y humanas en la región.
Las proyecciones indican que los meses venideros serán determinantes. Aunque los modelos técnicos todavía no permiten mensurar con exactitud milimétrica la violencia con la que golpeará el Niño este año, los primeros indicios firmes de su formación comenzarán a manifestarse a partir de julio. Frente a este escenario, la premisa de la Defensa Civil correntina es clara: la prevención no es un gasto, sino la única herramienta capaz de amortiguar un impacto que ya se anticipa complejo.

Uno de los aspectos que más preocupa a los expertos y que ya se hace sentir en el día a día de los correntinos es la anomalía térmica que atraviesa la región. En pleno mes de junio, los termómetros de la provincia vienen registrando hace varios días marcas de manera sostenida por encima de los 25°C, un comportamiento absolutamente atípico para la época del año.
En diálogo con diario época, el director de Defensa Civil de la provincia, Bruno Lovison, explicó la correlación directa entre este "invierno cálido" y el desarrollo del fenómeno meteorológico.

"El tema de la temperatura se va a dar. Entendemos que será por lo menos un período de temperaturas por encima de lo normal. Esto prevalece y favorece, por supuesto, a la formación de este tipo de fenómenos. Así que seguramente tendremos mucha humedad y temperaturas por la media alta, por lo menos para lo que serán los meses de junio, julio y agosto".
Este cóctel de calor y humedad ambiental funciona como el combustible ideal para el desarrollo de frentes de tormentas severas, lluvias torrenciales y recurrentes que podrían superar ampliamente las medias históricas de la región, precipitando la llegada de la fase más crítica del fenómeno antes de lo previsto.
El comportamiento histórico del Niño en el territorio correntino ofrece un mapa de vulnerabilidad bastante predecible, pero no por ello menos alarmante. Los registros de las grandes emergencias hidrológicas que sufrió la provincia en las últimas décadas con los años 1992, 1998 y 2016 como los hitos más destructivos sirven como espejo para lo que podría ocurrir en el corto plazo.
De acuerdo con el análisis de los comités de crisis, el impacto severo suele manifestarse a través de tres etapas concurrentes: en primer lugar, los anegamientos urbanos por el colapso de los sistemas de desagüe locales; en segundo término, el desborde de los arroyos internos que surcan la geografía provincial; y, finalmente, las grandes inundaciones ribereñas.
A diferencia de otros ciclos climáticos en que el río Uruguay generó las mayores complicaciones, las últimas experiencias demuestran que la población asentada sobre la cuenca del río Paraná es la que se encuentra en una situación de mayor exposición y riesgo.
"Siempre se remarca que la costa oeste de la provincia, básicamente desde los Esteros del Iberá hacia la costa oeste, fue la zona más impactada por este tipo de fenómenos", señaló Lovison. "Creemos que lo que viene no puede estar muy lejos de eso tampoco, pero bueno, habría que ver cómo se presenta finalmente y en qué zonas específicas puede llegar a afectar con mayor dureza".
- 1992: Inundaciones extraordinarias en la cuenca del Paraná, con evacuaciones masivas y colapso de infraestructura vial.
- 1998: Uno de los fenómenos Niño más intensos del siglo XX, provocando el aislamiento de parajes enteros y millonarias pérdidas productivas.
- 2016: Desbordes de arroyos interiores y severas complicaciones en los cascos urbanos de la costa occidental.
La reunión que inicia mañana en la capital busca traducir la información técnica disponible en políticas públicas concretas de mitigación. La mesa de trabajo estará presidida por el equipo ejecutivo de la Agencia Federal de Emergencias (AFE), en un esquema de cogestión con los funcionarios del Gobierno de la Provincia de Corrientes, el Ministerio de Seguridad local, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y el Instituto Nacional del Agua (INA), estos dos últimos encargados de proveer los datos de modelación científica para los ríos y las lluvias.
El encuentro posee un marcado carácter federal y regional, entendiendo que los ríos no reconocen fronteras políticas. Es por ello que participarán activamente delegaciones y autoridades de Defensa Civil de las provincias de Chaco, Formosa, Misiones, Entre Ríos, Santa Fe y Provincia de Buenos Aires, conformando un bloque unificado de la cuenca del Plata.
El eje central de las deliberaciones estará puesto en el fortalecimiento de las administraciones municipales, que constituyen la primera línea de respuesta ante cualquier catástrofe. Según se adelantó Lovison, entre los meses de junio y julio se desplegará un cronograma intensivo de capacitaciones técnicas para los equipos locales.
El objetivo de máxima es coordinar las acciones de asistencia social y salud con los trabajos de infraestructura anticipados. Esto incluye la revisión de defensas, el mantenimiento de estaciones de bombeo, la limpieza de canales clave por parte de Vialidad y Obras Públicas, y el diseño de los centros de evacuación antes de que las aguas comiencen a ganar terreno.
A pesar del despliegue logístico, las autoridades insisten en mantener la prudencia y apelan a la responsabilidad social. Al no contar todavía con los datos definitivos sobre el volumen de agua que transportará este Niño, el diseño de los planes de contingencia se realiza bajo un principio de máxima alerta.
"La información primaria nos da una preparación y, por supuesto, después viene la articulación con los municipios y la población para la respuesta ante una eventual emergencia. Lo debemos decir de esta forma hasta que tengamos datos certeros, pero es sumamente importante saber que hay que prepararse en este sentido", concluyó el director de Defensa Civil.
Corrientes se prepara así para enfrentar uno de sus desafíos climáticos más complejos de los últimos años. La reunión de mañana lunes en la Casa de Gobierno no sólo dictará las pautas políticas para los próximos meses, sino que marcará el inicio de una carrera contra el reloj para evitar que las previsibles lluvias de julio transformen el invierno correntino en una nueva catástrofe bajo el agua.




