
Durante gran parte de los primeros años de la década de 1990, Motorola fue el fabricante de celulares con mayor participación de mercado a nivel mundial. La compañía estadounidense dominó el sector gracias a modelos innovadores y, en 1996, lanzó el StarTAC, uno de los teléfonos más exitosos y deseados de la época. Sin embargo, hacia el final de la década, el crecimiento sostenido de Nokia cambió el escenario y modificó el liderazgo de la industria.
El punto de inflexión llegó entre 1998 y enero de 1999, cuando la empresa finlandesa superó a Motorola como el mayor fabricante de celulares del mundo. De acuerdo con los registros de enero de 1999, Nokia alcanzó una participación del 21,4% del mercado global, mientras que Motorola quedó con el 20,8%. Algunas fuentes sitúan ese cambio de liderazgo durante 1998, mientras que otras lo ubican de manera precisa al inicio de 1999.
La consolidación de Nokia respondió al éxito de sus teléfonos, caracterizados por un diseño más compacto, facilidad de uso y una amplia variedad de modelos que conquistaron a consumidores de distintos mercados. Mientras tanto, Motorola comenzó a perder terreno frente a una competencia cada vez más fuerte.
Ese proceso se profundizó en 1999, cuando Motorola atravesó una importante crisis financiera tras el fracaso comercial y la quiebra de su proyecto Iridium, una ambiciosa red de telefonía satelital. El impacto económico aceleró el declive de la compañía en el negocio de los celulares.
Aunque otras empresas como Ericsson, Siemens y Alcatel también tuvieron una presencia destacada en Europa durante los años 90, ninguna logró disputar el liderazgo global que, durante esa década, quedó concentrado primero en Motorola y luego en Nokia. El cambio marcó el inicio de una nueva etapa en la industria de la telefonía móvil.




