
La iniciativa es impulsada por Fundación Rewilding Argentina y tiene como objetivo restaurar equilibrios ecológicos perdidos y recuperar funciones clave del ecosistema. En ese marco, el caso de Messi se convirtió en un antecedente sin precedentes para la conservación de fauna silvestre en el país, al tratarse del primer ocelote trasladado de una reserva a otra con fines de conservación.
El operativo fue posible gracias a la articulación entre equipos técnicos y autoridades de Jujuy y Corrientes, que trabajaron de manera conjunta para planificar cada etapa del proceso bajo criterios científicos y sanitarios. Esta coordinación interjurisdiccional permitió consolidar el traslado como un ejemplo de trabajo colaborativo orientado a objetivos de largo plazo, reforzando la idea de que la conservación de la biodiversidad requiere alianzas que trasciendan los límites administrativos.
La translocación aplicada en este caso responde a la estrategia conocida como "wild to wild" (de silvestre a silvestre), que consiste en mover animales libres hacia ambientes naturales donde la especie necesita ser reforzada. Cada paso se ejecuta bajo protocolos estrictos que priorizan el bienestar del ejemplar y minimizan el estrés, incluyendo controles previos y una planificación cuidadosa del destino final.
Tras su llegada al Parque Iberá, Messi atraviesa un breve período de adaptación, fundamental para que el ocelote reconozca olores, presas y refugios del nuevo entorno. Esta etapa incrementa las probabilidades de supervivencia una vez concretada la liberación definitiva, con el objetivo de que el felino se integre de manera natural al paisaje correntino.
La reintroducción de Messi contribuirá a recuperar la población local de ocelotes, disminuida por décadas de presión humana. Este felino cumple un rol esencial como regulador de poblaciones de pequeños mamíferos y aves, ayudando a mantener el equilibrio de las cadenas tróficas del humedal.
En Argentina, el ocelote enfrenta amenazas como la pérdida de hábitat, la fragmentación de los ambientes naturales y la caza ilegal. Si bien aún se lo encuentra en distintas regiones del norte y noreste del país, sus poblaciones están cada vez más aisladas, lo que vuelve fundamentales proyectos como el que se desarrolla en Iberá.
El caso de Messi abre nuevas posibilidades para replicar acciones similares con otras especies nativas y demuestra que la restauración ecológica es posible cuando existe planificación y compromiso sostenido. Así, su llegada no solo suma un individuo, sino que fortalece la esperanza de ecosistemas más completos y resilientes.




