
Saturno entra en el signo de los nacidos en Aries y los hace comenzar una etapa de maduración personal profunda.
Los taurinos, con Saturno en su signo anterior, se ven invitados a cerrar ciclos internos y enfrentar miedos postergados.
La entrada de Saturno en un signo afín a los geminianos, ordena proyectos, grupos y vínculos sociales.
Saturno activa las metas profesional de los nacidos en Cáncer y les pide compromiso en su vocación, con esfuerzo.
Saturno en otro signo de Fuego desafía a los leoninos a estructurar creencias y proyectos de expansión.
Se inicia una etapa de madurez emocional en los nacidos en Virgo, con una intensidad consciente. Saturno les pide ordenar temas compartidos, recursos y vínculos profundos, para fortalecer la confianza y el control interno.
Librianos: Saturno entra en su signo opuesto y los invita a las asociaciones, lo que marca decisiones importantes.
La entrada de Saturno en un signo del mismo regente a Escorpio, les pide a las personas nacidas en este último disciplina en hábitos, trabajo y salud.
El paneta de los anillos les pide estructura a su creatividad, a los romances y a los proyectos personales.
Saturno, su regente, les activa sus raíces a los capricornianos. Es tiempo de ordenar la base de su vida, asumir roles importantes y construir seguridad interna.
La entrada de su regente a un signo activo como Acuario, les pide responsabilidad en la comunicación a las personas nacidas en él. Sus palabras pesan más.
A los piscianos, Saturno abandona su signo y por ello empiezan a sentir el orden en su sistema de valores interiores.




