
Este fin de semana, durante el cierre del carnaval de Chavarría, una lluvia de espuma cayó sobre los más chicos y desató gritos, carreras y juegos frente al escenario. La nube blanca surgió desde lo alto de la estructura de luces y cubrió a decenas de niños que alzaron los brazos y saltaron entre carcajadas.
Padres y abuelos miraron desde los costados con sonrisas que mezclaron presente y memoria. Muchos recordaron los carnavales de décadas atrás, cuando la diversión pasaba por recursos simples y el asombro nacía de detalles mínimos.
El cierre del carnaval convocó a vecinos de la zona rural y del casco urbano. Hubo música, comparsas y puestos de comida, aunque el momento que más aplausos recibió fue ese instante en que la espuma cayó como nieve de verano. La multitud se acercó al vallado para ver de cerca la reacción de los más pequeños, protagonistas de una postal que remitió a las fiestas populares de otros tiempos.




