
Pedro Alejandro Sebastián Acosta tiene 22 años, nació en Paso de la Patria y este año egresará de la Escuela de Oficiales de la Prefectura Naval Argentina con el grado de oficial subayudante. En los últimos días sumó dos reconocimientos que coronan su desempeño: fue designado 1° Escolta de la Bandera de la Nación y Ayudante Principal Cadete (APC) de la Escuela.
Se trata de distinciones por su excelencia académica y también liderazgo, conducta y compromiso institucional. Pedro integra una promoción de 120 cadetes y ocupa el segundo lugar en el orden de mérito.
En diálogo con radiosudamericana.com, su mamá Carolina expresó orgullosa: “Es el segundo en la promoción”. Pero también es el primer joven de Paso de la Patria en alcanzar este nivel dentro de la institución.
La historia de Pedro con las fuerzas de seguridad comenzó incluso antes de que pudiera dimensionarlo. Su padre es sargento de la Gendarmería Nacional Argentina y presta servicio en Campo de Mayo.
“A los tres añitos ya se ponía la boina y hacía el Saludo 1. Es como que lo llevaba en la sangre”, recordó Carolina.
A los 18 años ingresó como gendarme raso, realizó el curso de nueve meses y estuvo destinado en Bella Vista durante 2022. Intentó avanzar hacia la Escuela de Oficiales de esa fuerza, pero al no concretarse esa posibilidad decidió rendir para Prefectura.
Rindió las etapas online y presenciales en Zárate mientras aún estaba en actividad. Cuando confirmó su ingreso, pidió la baja en Gendarmería a fines de enero de 2023 y en febrero comenzó su formación como cadete.
La carrera en Prefectura dura tres años, recientemente extendida en un tramo adicional para especializaciones, y exige dedicación exclusiva. El segundo año fue especialmente duro para la promoción, con numerosas bajas por exigencias académicas.
“Hubo muchísimas bajas, fue un año muy difícil”, relató su madre. Sin embargo, Pedro nunca pensó en abandonar. “Por ahí tenía bajones, pero dejar no, nunca”.
Además del estudio intenso, resignó actividades que formaban parte de su vida en Corrientes: el fútbol y la música. Toca la guitarra desde los seis años y conserva una en su casa y otra en Zárate, como símbolo de sus raíces.
Hoy, como 1° Escolta de la Bandera de la Nación, su figura acompaña uno de los símbolos más importantes del país en cada acto institucional. Y como Ayudante Principal Cadete, asume responsabilidades de conducción y representación dentro del cuerpo de alumnos.
Con un promedio que lo ubica entre los mejores, Pedro tendrá la posibilidad de elegir destino y especialización. Ya manifestó su interés en convertirse en piloto de avión dentro de la fuerza.
“Le gustaría piloto de avión y habló con el psicólogo. Le preguntaron si seguía con ese pensamiento y dijo que sí, que va a hacer todo lo posible”, contó Carolina.
Al egresar este año lo hará como oficial subayudante y continuará su formación en Capital Federal, donde se realizan las especializaciones.
Más allá de los logros académicos y jerárquicos, Carolina destaca el costado humano de su hijo. “Es una persona súper humilde. Si ve a alguien que necesita, va y ayuda. Le dicen ‘¿para qué?’, pero él responde: ‘Si yo puedo ayudar, ayudo’”.
Este orgullo de mamá trasciende los uniformes y las distinciones. Desde una pequeña localidad correntina hasta una de las máximas escuelas de formación del país, la historia de Pedro combina disciplina, sacrificio y valores que, según su madre, siguen intactos.




